lunes, 1 de noviembre de 2010

QVE ES SER VN HINCHA DEL BOYS

Esta es una pregunta difícil. Difícil, porque puede analizarse desde diferentes ángulos: cada quien, a fin de cuentas, es y se siente hincha a su manera; sin embargo, al mismo tiempo, al ser el futbol y los equipos que lo practican parte del bagaje cultural y vivencial de un pueblo, podemos identificar algunas características comunes a todos los hinchas en su conjunto. Lo que sigue es una interpretación personal de lo que significa, a grandes razgos, ser hincha de nuestro querido Boys. Empecemos por enumerar dos adjetivos que nos vienen a la mente casi de inmediato cuando pensamos en el hincha rosado: fiel y exigente.

El hincha rosado es ante todo, fiel. La barra del Boys fue la primera en el Perú en alentar al equipo los noventa minutos sin parar, y la primera en acompañar a su equipo a sus presentaciones en provincias. La hinchada del Boys, a diferencia de otras, no apoya al equipo sólo cuando éste juega bien: recuérdese la época de finales de los ochenta, cuando el equipo se debatía entre los últimos lugares y luego descendió. En esos años, mientras el Boys luchaba por volver a primera, los partidos de local se jugaban en el Telmo Carbajo a estadio lleno, con cientos de espectadores más apostados en los techos de las casas vecinas o en los muros del estadio, mientras que en el Estadio Nacional se jugaban aburridos partidos correspondientes al campeonato de primera con apenas algunos hinchas en las tribunas.

El hincha rosado es, también, tremendamente exigente. El hincha rosado quiere triunfos siempre, y si es por goleada, mejor. Esta exigencia choca a veces con una realidad inexhorable: el Boys no es un equipo con gran poder económico que pueda darse el lujo de contar con planteles millonarios que le permitan conseguir triunfos con facilidad. El Boys, por el contrario, es semillero, se nutre siempre de jugadores jóvenes, a los que se les unen algunos refuerzos de jugadores con trayectoria. Los triunfos del Boys son casi siempre muy laboriosos, conseguidos haciendo derroche de garra y pundonor, contra adversarios muchas veces más poderosos y mejor financiados. Sin embargo, la hinchada rosada, alimentada por la tradición y la historia del equipo, siempre exigirá un triunfo. El Boys es también un caso muy particular dentro del fútbol peruano, en el sentido de que es el único equipo que, aparte de tener historia y tradición de equipo “grande”, tiene también un profundo arraigo regional, a semejanza de los equipos de provincias. Cuando el Boys juega, juega también el Callao. Los hinchas del Boys son, en su inmensa mayoría, chalacos (ya sea de nacimiento, por adopción, o de corazón). Casi todos los hinchas rosados (o sus familiares) hemos vivido, trabajado o pasado parte importante de nuestra vida en el Callao. El amor al Boys no es sólo la identificación con un color, un logotipo o una imagen, ni producto de la sugestión colectiva que suele brotar cuando un equipo consigue títulos o es exitoso (que es, por lo general, el criterio con el que muchas personas se hacen hinchas de un equipo). El hincha del Boys es hincha porque se siente chalaco y porque el Boys es el Callao. Sería imposible encontrar este importantísimo ingrediente regional en la hinchada de clubes como Alianza Lima, Universitario, o Cristal.
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